viernes, 23 de noviembre de 2012

AGUSTÍN GARCÍA CALVO: La duda como certeza de sí mismo

El pasado sábado 18 de noviembre, Jesús Mendo propuso recordar la figura de Agustín García Calvo, que se nos había ido para siempre hacía unos días. Desgraciadamente Jesús no pudo estar aquí y nos dejó su trabajo para que lo comentáramos quienes acudimos a la tertulia.

No se comentó en la tertulia, pero personalmente me llamó la atención la foto de portada del trabajo en la que vemos a un Agustín García Calvo entrando en un salón de actos de un instituto o universidad que podría ser cualquiera, en una charla entre jóvenes, entre los que le encantaba estar. Las caras de sorpresa de los alumnos son llamativas, como si se les hubieran roto los esquemas ante la presencia de un filólogo clasicista, filósofo, recitador, poeta, dramaturgo, traductor, ensayista, con una inmensa montaña de libros escritos y no-sé-cuántos premios… -quizá esperaban un señor de presencia formal, distante de los jóvenes y altivo que se parapetara tras la mesa para impartir una perorata insufrible sobre pies clásicos, sintagmas preposicionales o  sobre Nietzsche o Wittgenstein.  Toda su vida, Agustín García Calvo huyó de eso. Escribió, buscó respuestas e investigó para TODOS, sin renunciar a la más alta exigencia profesional, sin renunciar a la calidad en su investigación, sin dejar un cabo suelto en sus palabras.

Pero ni esta crónica ni esta tertulia pretendían ser un obituario que desagradara a Agustín García Calvo, sino rellenar un hueco, que a lo largo de los años hemos dejado en nuestras programaciones, así como hacer justicia con uno de los cerebros más preclaros de nuestra era. Por tanto, recordemos lo que dio de sí la tertulia.

Respecto a su vida, Jesús Mendo destacó el compromiso social, presente en él hasta hace poco tiempo en manifestaciones y en unión constante con la juventud, incluso cuando ya estaba enfermo. Su curriculo profesional se detuvo en 1965 cuando fue apartado de su cátedra y exiliado, pero no su labor y compromiso con la cultura y la investigación, pues toda su labor se desarrolló al margen de las modas, las tendencias y las presiones políticas. De toda su labor ya mencionada al inicio destaca su labor como recitador, declamador, intérprete (no sabría cómo definirlo mejor), acompañando su labor de traductor. He aquí este audio como ejemplo:



De su pensamiento social, destacó Mendo su concepto de la realidad y las ideas como construcciones de los hombres, el comportamiento gregario de la masa, mientras que aquellos que no siguen la senda del rebaño son los que él denomina "el pueblo". Pone en duda la democracia, asumida como un régimen digno en comparación de otros. Igualmente se atreve a dudar de la ciencia cuyo concepto ha ido cambiando a lo largo de los siglos. 

En nuestra tertulia, buscamos especialmente la vertiente poética y en ella fijamos nuestra mirada. Leímos la selección de Jesús Mendo. Nos llamó la atención el uso del vocabulario llano para ir a lo más profundo. Nos gustó especialmente el poema "Libre te quiero" que escuchamos, gracias a Txiki, en la voz de Amancio Prada: 



Hubo un poema que en una primera lectura nos dejó perplejos por su sencillez y que, poco a poco, fue cargándose de intención y de profundidad, "¿Quién pintó la luna?" Un niño lo podría encontrar encantador incluso fácil de aprender, pero a nosotros, que fuimos escarbando, encontramos profundidad y belleza: 


¿Quién pintó la luna
sobre los techos de pizarra?
¿Quién sembró los trigos
debajo del agua?
Tan tonto estás, almita mía,
tan tonto y tan.
Dormíase mi niña
y todos me la acariciaban, 

padres solteros,
doncellas preñadas
Tan tonto estás, almita mía,
tan tonto y tan.
Donde no hay guerra parece
como si no pasara nada: 

los gusanos tejen;
también las arañas.
Tan tonto estás, almita mía,
tan tonto y tan.
Si alguno llora es porque
sabe que hay lágrimas;
y cuando uno se ríe, es
porque le da la gana.
Tan tonto estás, almita mía,
tan tonto y tan,
mi alma.

Este poema comienza con una imagen bellísima de la luna blanca reflejándose en los techos de pizarra y el trigo que, al moverse, parece moverse bajo el agua. El estribillo llama la atención por el vulgarismo de hablar de alma con un adjetivo masculino. Utiliza la paradoja magníficamente en la siguiente estrofa, luego la normalidad de los gusanos y las arañas tejedoras, eso sí, en la oscuridad, donde no pasa nada, pese a la guerra. Acaba con otra tremenda paradoja y el magnífico estribillo. Un poema que parte de la lírica popular, pero que va más allá de un simple canto.
"Por las marismas", otro poema de lenguaje y ritmo popular habla de la vida sin prisas, pese al ritmo de la vida actual.
Por las marismas de Huelva,
por las marismas,
compañerita,
que la tarde se va vacía.
[...]
Y de la radio del auto,
por las marismas,
compañerita,
los jirones de algún fandango,

que dice "¿Pa qué las prisas,
compañerita,
pa qué las penas,
si ella sola se va la vida?"
Otro poema que enseña que la sencillez no está reñida con la profundidad es el poema "Lecciones maestras". Desconozco la época de la que data el poema, pero hoy en día podemos darnos cuenta de la soledad entre una muchedumbre, y de la soledad en la distancia pese a que estas se hayan supuestamente acortado con las nuevas tecnologías.
"Estábamos Valente y yo
él en su casa de Almería
yo en la mía de Barcelona.
Estábamos los dos
él hablaba yo callaba.
Era muy tarde en la noche
y Valente explicaba su soledad
(la única posible)
ante unos periodistas,
mientras yo lo veía en la tele
desde la mía." 
El resto del muestrario de poemas son filosofía en verso que ir mascullando con tiempo. En algunos casos parece el texto huir del título del poema. En "Relato del amor" la clave es la duda. 
[...]
¿Le has preguntado al gusano
si sabe el puesto que ocupa
en la lista del sabio?
A la araña si sabe que teje?
A la luna si sabe en qué cuarto está?
Al candil si sabe que alumbra?
Si sabe su hora el reloj?
Si su rumbo sabe a la brújula?
Pues no, no lo sé. No lo sé.

Un muerto ni sabe ni duda.
Es lo que es y ya está.
¿Cómo va la nada profunda
a saber que no es nada?
Y la última cifra
¿cómo la última va a saber ella que es?
[...]
Si el silencio oyes escucha.
No sé si he muerto.
No sé si lo estoy.
Nadie hay que presuma
saber aquí nada.
No sé. No lo sé
Mil veces en una,
No sé. No lo sé.
Y mi voz, al callar, responde segura.
Su labor filológica y poética se mezclan en un poema como "No tentar a la mala suerte". La palabra, su compañera de trabajo, de investigación, de comunicación se puede presentar como un azar y resultar díscola y hasta traidora entre la vida diaria.
[...]
escoger una palabra al azar
y dar vueltas y más vueltas
por la ciudad, junto a ella,
cogiditos de la mano,
escoger una palabra gigante,
como, por ejemplo, hermafrodita,
y pasearla junto a ti
por en medio de las multitudes desacostumbradas,
y después levantarte muy tarde
en la mañana, y que ella ya no esté,
[...]
En su obra teatral "Ismena" refleja su atracción por la tradición greco-latina y filosofa y, sobre todo, duda, a la vez que escribe en esta obra. Comienzan los versos seleccionados por Jesús Mendo diciendo: 
"La voz de la razón me manda: 
si el mundo quieres conocer, 
primero muchacho a ti mismo, conócete. 
No es fácil esta tarea, 
al que conoce conocer. 
Cuando ya lo veo, 
deja de ser aquél que ve. 
Mas, ¡ea!. Sepamos quién soy, 
aunque no sea yo el que lo sé". 
"Conócete a ti mismo", tal como fue inscrito en la pronaos del Templo de Delfos y lema de la que parte la filosofía clásica. 
Dudar para conocer: Agustín García Calvo es un autor que parte de la duda, hasta en las certezas más asumidas socialmente; él mismo da ejemplo desde su mismo nombre que parece firmar entre interrogaciones. 
Sirva esta crónica y esta tertulia no como obituarios sino como merecido homenaje a alguien irrepetible. 



Fotos: Ana Belén Martín y Jesús Mendo
Texto: Javier Carmona



domingo, 21 de octubre de 2012

Francisco J. Martín: PROVECHOS Y ESPERANZAS (...ahora sí)


El pasado 10 de octubre de 2011, yo mismo escribía sobre los poemas de Txiki Martín y le echaba en cara sus pre-tensiones pre-poéticas de sus pre-versos, ese miedo a llamar poema al poema desde el mismo título. El sábado, un año y diez días después no nos cierra la puerta sino que nos la abre desde el título: “Provechos y esperanzas”.

En este poemario, observamos un poeta más valiente a la hora de plasmar su idea poética en el papel, incluso con poemas que aún deben crecer, dado que nacieron hace poco.

Comienza, sorprendentemente, con una despedida, que no es sino algo siempre necesario para que ocurra un nuevo comienzo:

Harás de mí un sueño,
y mariposas verás volar [...]”

(de Despedida)

En sus paseos Txiki conversa consigo mismo y la naturaleza. Es invierno y lo asume, pero espera que acabará siente la certidumbre de la primavera:

Es invierno, lo sé
me lo dicen los árboles,[...]
Vendrán sabias las retoñecidas
para acercarme, de nuevo,
a esta otra orilla propia […]

(de Soliloquio pasajero)

Tres de sus poemas (sin títulos) llaman la atención por su brevedad y condensación de pensamiento. Aquí sí que vemos un poeta en esencia, que huye de tecnicismo y cultismos que, ocasionalmente, se vienen colando en algunos versos. Estos tres poemas se convierten en tres primeros planos del interior del poeta:

Dicen
(mis adentros)
que las posibilidades
se esconden siempre
en las sombras
tras mis miedos”
***
Frente al olvido
no hay nada.
Frente al olvido
no estás.”
***
Estar aquí,
es estar lejos de mi vida.
Estar aquí,
es estar lejos de la suerte.
Estar aquí,
solo es un momento pasajero.”


Txiki se mira en el espejo y se manda seguir soñando. Se reconoce “poeta imberbe”, pero eso no debe impedirle tener ilusiones, pues todo está abierto:

[...]Vuelve a soñar, infante,
todo lo que puedas ser
en ese futuro sin patentar.”

(de Mandamiento nº1)

Y es que la infancia, su infancia, no deja de ser un elemento recurrente en su poética, al menos desde que nos ha presentado su producción poética en Gallos Quiebran Albores. Mientras compone una balada ese recuerdo recurrente vuelve a aparecer en forma de poema musical, como un arrullo:

Compuse una balada
en el interim de la tarde,
de sonidos envolventes,
caprichosas voluntades
que me traían el recuerdo fresco
de la infancia juguetona,
amada sensación anterior
en la que me sentía rey [...]”

(de Compuse una balada)

Pero como contrapunto a esta poética de lo positivo y la esperanza, también aparece el desgarro de lo injusto y la impotencia en una palabra que se dirige al Padre, a ese Dios que, para el poeta, se resiste a mostrarse y se esconde en el silencio:

Ahora que toco las soledades,
del amor que no comprende
de tus ausencias, no sé qué decir,
cuando callo y dejo mentir
a la duermevela. [...]”

(de Ahora)

Y en la misma línea se muestra en el poema Soledad a la que comienza tachando de “Triste frontera desierta”. Y dice:

Solo no es un número,
es una resta que te atraviesa,
devorando el instante actual […]

(de Soledad)

A esta altura, el poema Tu nombre viene a confirmar su habilidad para los poemas en la distancia corta, los poemas donde la esencia desnuda se adueña de la poesía. Más poesía en tanta sencillez es casi imposible, más comunicación con menos palabras es poesía:

Sobre el tapiz
del rocío
quise pintar
tu nombre.

Me faltó
el recuerdo
para poder
siquiera
imaginarte”.

(de Tu nombre)

El último poema nos deja la imagen de un inconformista soñador que nos deja esperanza, pese a las dificultades de la vida diaria y los sentimientos, confirmando además el mensaje del poema Mandamiento nº1. Dice:

Estoy considerando
la posibilidad
de que al fin los peces
puedan sin prisa volar
y que los dragones
dejen de ser una utopía […]

[…] Dejen de ser
transparentes mis amantes,
medrosas musas somnolientas
y apáticas sombras mis deseos […]

Estoy considerando
en salir adelante y probar suerte...

...conquistar el mundo por fin.”

Este poemario nos define a un Txiki Martín claro, directo, veraz y realmente poético en el poema corto, mejor que en la selva de los más largos donde aún se puede perder la esencia si no se domina el poema y es él quien domina al poeta. Temáticamente, pese a sus recurrencias a la infancia (no criticables, pues siempre forma parte del universo pasado de cualquier poeta que forja su presente) sí vemos un poeta que nos abre la puerta a nuevas ideas y, sobre todo formas nuevas y que ha de ir progresando en su búsqueda de la esencia poética.

Pronto (a finales de noviembre) descubriremos un nuevo Francisco José Martín del Hoyo, novelista, quien presentará en el Centro Cultural Alcazaba su nueva apuesta creativa, que, a buen seguro, será una nueva puerta abierta sin miedo al vacío.

Texto: Javier Carmona
Fotografías: Eladio Méndez

viernes, 12 de octubre de 2012

LA MÚLTIPLE PENA de Manuel Hurtado


El pasado sábado 6 de octubre, Manuel Hurtado nos deleitó, en la tertulia literaria de Gallos quiebran albores, con la presentación de su poemario Ensayo de Ausencia, escrito hace años e inédito hasta este momento. Yo lo leí entonces y me dejó tan profunda conmoción que me ha resultado grato reencontrarme con él, a pesar de su estremecedor contenido, y con su autor, después de años de alejamiento por motivos profesionales.

Y es que Ensayo de Ausencia es un libro conmovedor pues, desde el comienzo de su lectura, se advierte que sus versos están escritos con el alma en la mano: Registré en el armario / azul de nuestro tiempo, / en el cajón de esplendor / de nuestros recuerdos. / […] / Y aquella primavera / ¿Dónde la hemos puesto? / ¿Dónde habitan los abrazos? / ¿Dónde los besos aquellos?

La emoción que produce su lectura se debe a que enseguida se observa que el poeta pasa por un momento muy delicado de su vida, pues tiene que asumir inesperadamente un cambio brusco en su existencia y su emoción se debate entre un ayer estable y un ahora turbulento sin que existan razones poderosas para asumirlo: Trémulas las manos lo descuelgan / y ceden al eco de una voz sangrante, / con labios de anestesiada memoria, / que, con inhóspito arrebato, inician / el derrumbe descarnado del trayecto.





Es tan hondo el lamento del poeta que enseguida el lector se hace eco de su desamparo y lo acompaña a buscar un bálsamo para su ánimo lastimado en un ayer menos triste que, emocionalmente, se sitúa en su lugar de nacimiento (A la soledad de una calle, / a la luz de una farola / temblorosa y doliente, vuelvo, / para restañar la urdimbre de los sueños),en la tienda donde trabajó cuando niño (A veces  contemplo caricioso, / cuando paso por la esquina, / los remozados escaparates del comercio. / Y vienen en tropel a mi memoria / las fragancias de añejas colonias y jabones / y los desaparecidos nombres de las telas / entre los que creció mi infancia) o en la casa donde crecieron sus hijos entre las risas e ilusiones de una familia unida: Aquellas inefables voces infantiles, / aún silentes, dormitando entre sus muros / y preservadas de este viento aborrascado, / harán con su recuerdo mi compaña / en esta era de huida y desamparo. // Más presiento que sabrán aguardar / su retorno en otro tiempo venidero / y repetir así su pulso enardecido / con distintos actores y la misma sangre.



 También, con el alma en un puño, el lector lo acompaña en su despedida de Mérida, el lugar donde había forjado sueños felices que, sin embargo, el destino caprichoso ha convertido ahora en una realidad dolorosa: Más, en esta coyuntura herida de silencio, / relegas de tu espacio mi presencia, / tú, que afanada forjaste en tu regazo / el encaje luminoso de mis sueños. No obstante al poeta no le duelen los bienes materiales que pierde o cede, sino el perjuicio moral y emocional que supone la ruptura de una relación de pareja, hasta unos días antes, estable: Pero… ¿Y los recuerdos? / ¿Cómo se dividen los recuerdos? / ¿Quién se queda con la ternura de esa tarde? / ¿Y con la nobleza oculta de una noche? / ¿Quién se lleva aquella luz de la mañana? / ¿Y quién con aquel beso oculto, / nacido en la oscuridad de un portal?

Por si esto no le bastara, otro hecho especialmente amargo se viene a sumar a su naufragio existencial. Un íntimo amigo ha enfermado de cáncer, se muere por momentos y el poeta, ya muy herido, se tiene que preparar para sobrevivir sin su presencia: Más, en esta orilla, / donde placentera el agua / besa incansable las arenas, / sangra mi herida quejumbrosa / aromada de tristeza e impotente, / oficiando, sin quererlo, / el ensayo de tu ausencia.




Además, su ánimo extremadamente  dolido tiene que soportar otro episodio lamentable: Inma del Álamo, hija de nuestro apreciado José María del Álamo, tertuliano de Gallos y vecino del autor, muere en plena juventud y el poeta muestra su dolor en un sentido poema: “Tu partida nos deja / sin luz y sin habla, / en el pecho tristeza / y el alma … ¡abrasada!”. Por tanto, el poeta se ve obligado a sobrellevar una triple pena, imposible de calmar: ni su amigo, ni Inma ni su amor volverán: A deshoras frecuento / la calle donde habita / la herida del silencio. / Y melancólico evoco / el azogue de sus ojos, / la armonía nevosa / y ausente de su boca.



No obstante, en un memorable ejercicio de equilibrio y valentía ante la adversidad, el poeta se muestra dispuesto a restañar las profundas heridas que sufre en lo más profundo de su intimidad: Buscaré acomodo a media altura / en un lugar propicio para el tránsito, / donde avizorar esta moneda rodeada por las aguas / y restañar las heridas, sangrantes todavía, / para, una vez fortalecido, continuar la senda / en una nueva y renovada singladura.






Una extraordinaria lección de fortaleza moral es la que nos da Manuel Hurtado en Ensayo de ausencia, un libro verdadero, extremadamente humano y duro ejemplo de la cruda realidad que, sin embargo, él es capaz de soportar y superar para, finalmente, quedar más fortalecido.


No es de extrañar que una palpable concentración se notara en el ambiente de la tertulia durante la sentida lectura que el autor hizo del poemario. Y es que los tertulianos presentes nos convertimos en un solo oyente ante su desamparo, porque nos infundió un profundo respeto cuando, verso a verso, poema a poema, fue exponiendo sus vivencias existenciales directamente extraídas del alma, de lo más profundo de sus ser. También nos mimetizamos con él cuando lo acompañamos en su búsqueda de una tabla de salvación a su lugar de origen para recuperar hechos de su infancia a los que asirse y no naufragar, tratando de recuperar un tiempo donde reinaba en su vida la armonía, perdida ahora. Y también, conmovidos, lo seguimos en su honda pena por todos los rincones de este ensayo de ausencias, igualmente conmovedores.

asalgueroc (8-10-12)

Fotos: Eladio Méndez.



viernes, 5 de octubre de 2012

¡Que veinte años no es nada!

El día 22 de septiembre dimos comienzo al curso de tertulias 2012/2013, en el que conmemoramos como grupo los primeros veinte años de andadura por este onírico y apasionante camino de la poesía.




Comenzamos esta primera tertulia con ilusiones renovadas y una asistencia más que aceptable, ya que a la misma asistimos un nutrido grupo de tertulianos, nos reencontramos: Rafael Rufino, Miriana Díaz. Jesús Mendo, Jonathan García y su compañera Ana Belén, Francisco J. Martín (Txiki) Antonio Salguero, Manuel Hurtado y Eladio Méndez.




Después de los saludos pertinentes y los obligados comentarios sobre las vacaciones de cada uno, iniciamos la tertulia leyendo algunos poemas de nuestra propia cosecha.








Miriana Díaz, leyó un texto en prosa titulado “Reflexión filosófica sobre el sentimiento”, donde nos mostró la sensibilidad y la inocencia que brota de su alma en cada palabra que pronuncia.




Manuel Hurtado, nos presentó una elegía dedicada a un amigo; poema emotivo donde nos dio muestras del progreso de su poesía.



Antonio Salguero, nos habló del poemario inédito “Ensayo de ausencia” de Manuel Hurtado, poemario en el que, como ya he comentado, se observa la tangible y positiva evolución de este poeta.


Jesús Mendo, por su parte, nos leyó un poema sobre Don Quijote, en el que presentaba un emotivo cuadro del infatigable Don Alonso Quijano.




Txiqui recitó un poema autobiográfico, en el que nos hizo un recorrido desde su niñez hasta el hombre maduro que es hoy.



Rafael Rufino, nos regaló un poema nostálgico, en el que con su cotidiana maestría fue capaz de trasladarnos a su infancia y mostrarnos a su maestra, aquella mujer que lo inició en el camino mágico de la lectura.

Y un servidor, aportó a esta primera tertulia unos breves poemas de un nuevo proyecto que espero tenga continuidad.

Fotos: Eladio Mémdez


Eladio.

jueves, 4 de octubre de 2012



El sábado 23 de junio, me comprometí en hacer el comentario de la última tertulia del curso 2011/2012. Ese día presentaba sus poemas José Mª del Álamo, no pude subir en su momento al blog el comentario por una serie de circunstancias que no concretaré, pues sería además largo, aburrido.


                                                                     


No estuvo la tertulia muy concurrida, pero he de decir en cambio, que resultó sumamente interesante, José Mª, fue recitando sus composiciones con la maestría que le caracteriza, con esa voz tan peculiar, templada y penetrante.

Nos presentó José Mª, una mezcolanza de poemas de nueva creación junto a otros no tan recientes, que nos hizo disfrutar de una agradable mañana poética. Ya se sabe del don natural conque está dotado José Mª para escribir y recitar poemas.



…Aprendiste a andar a gatas, arrastrando
a los pies de los demás, desde pequeño.
Aún hay callos en tus dedos y rodillas,
Cuando ya de ti, no queda ni el recuerdo...

Nos dice en el poema (Réquiem al olvido)


                                                                             


Todo el que conoce a José Mª, sabe que su poesía es abrumadoramente social, pero eso no es óbice para que también se atreva con poemas intimistas y de amor, además con mucho acierto.

…En el mar de las ideas
tu verso se hunde y naufraga,
para buscar los tesoros
del cofre de la palabra…

Le canta en un bello e intimista poema a Manuel Pacheco.



Y que decir de este poema de amor titulado (Alcánzame tu voz)


…Alcánzame la dicha de tenerte,
de acariciar tu piel sobre mi cuerpo.
Alcánzame la dicha de saberte
feliz, sintiendo el tacto de mis dedos…

O estos versos del poema (Voz de poeta) dedicado a Luís Álvarez Lencero.


…Has cavado mil surcos con tu mano,
En papeles dolientes: “¡¡no a la guerra!!”,
ha gritado tu voz, y “Vietnán” fierra
tu hierro poderoso, casi humano…



y así podría seguir con todos los demás poemas, pero no es esta la función de mi comentario, que sólo pretende informar de lo acontecido en la tertulia.

Gracias José Mª por tus poemas y por el entusiasmo que sigue poniendo cuando escribes y aunque sabemos que escribes para ti, gracias por compartirlo con nosotros.

Fotos: Eladio Méndez.

Eladio.



miércoles, 25 de julio de 2012

Comentario crítico a la Panorámica poética de Antonio Salguero.




El pasado mes de junio se publicó la obra Panorámica poética extremeña (Antología del siglo I al XXI) de Antonio Salguero Carvajal. Este es un proyecto que, fuera de miradas estrictas o miopes, habría que calificar: por un lado, de envergadura en cuanto a la enorme síntesis documental que nuestro autor ha tenido que hacer; y por otro, didáctica por el puente que la obra establece entre lo escrito  en estos lares y los lectores de literaturas. Vaya de antemano mi felicitación a Antonio Salguero, que ha sido capaz de acercarnos, aunque de una manera concisa, a la poesía de la región en su conjunto.

1. DIFICULTADES Y ACIERTOS DE LA OBRA.

Es importante señalar que esta Panorámica poética, que sigue unos criterios cronológicos y bio-bibliográficos puntuales, tiene las dificultades propias de todo los escritos que abarcan, de manera lineal e histórica,  muchas etapas y escenarios  poéticos de la región extremeña.  La primera de las dificultades es la de evitar el problema de la difuminación o disolución de los escritos en la vulgarización ya que la mayoría de las visiones panorámicas, en su afán de reducir documentación, simplifican. En este sentido Antonio Salguero salva los escritos señalando de ellos lo más relevante en sus contextos socio-literarios. El acierto de esta obra es saber mantener el rigor crítico de los documentos tratados y el haberlos expuestos de forma sencilla y equilibrada para el gran público, evitando el “pedagogismo” y la pseudo divulgación. Salguero Carvajal sabe manejar con maestría los registros documentales producidos en esta zona. No es fácil elaborar con equilibrio hermenéutico, como lo hace nuestro autor en esta Panorámica,  la producción creativa;  contemplarla con retrospectiva de años sin eliminar lo importante, al mismo tiempo que de estudiarla sin saltar por encima de sus aspectos más relevantes  y, por supuesto, exponerla, como lo hace en esta obra, con el respeto propio de quien trata  la poética en su conjunto.

Otra dificultad, que nuestro autor salva, es la del etnoregionalismo ya que al hablar de literatura “extremeña” desde los primeros siglos de nuestra era se presta a equívocos dado que esta región, sometida siempre a circunscripciones socio-políticas en los extremos del Duero, entre los ríos Tajo y Guadiana, no es propiamente tal, socio-políticamente hablando, desde los decenios renacentista consolidada después en el último tercio del siglo XX con la creación de la Autonomía (1983). En la presentación de la obra se subraya que se trata de “seleccionar una amplia muestra de poemas de poetas nacidos dentro del espacio geográfico que hoy se denomina  Extremadura”. Salguero Carvajal, por tanto no considera un problema tratar lo que se hacía en esta zona cuya geografía prácticamente coincide, por un lado, con la antigua Lusitania;  y por otro, con  la taifa del Reino de Badajoz. Es por esto mismo que, y es la intencionalidad escrita de la Panorámica, en las dos primeras etapas aparezcan apuntados los escritos raíces de lo que después será las letras de Extremadura.






2. DESARROLLO DE LA OBRA.

La Panorámica poética, en sus casi trescientas cincuenta páginas, organiza una Antología de autores nacidos en la región extremeña siguiendo el trazo lineal de la historia. Partiendo de la piedra escrita en la necrológica emeritense de la antigüedad llega hasta la época reciente del siglo XXI. No es fácil el trabajo de Salguero al tener que seleccionar y escoger lo mejor de la producción creativa literaria en cada uno de los tramos históricos. Antonio Salguero nos acerca con buen olfato a lo que tiene más significación y que a los profanos de estas materias se nos escapa. El esquema que sigue es muy sencillo ya que contextualiza los hechos poéticos  en el amplio espectro de la literatura nacional y siempre contando con sus aspectos socio-políticos. Hay que señalar que en esta obra se va aumentando  la información literaria a medida que avanzamos en el tiempo.

            El grueso documental  más importante de la obra desde la página 145 lo centra en los  siglos XX-XXI donde nos encontramos con un compendio interesante de autores extremeños. Hay que destacar que, cuando Antonio Salguero, en esta andadura de la Panorámica poética, aborda el poliédrico siglo XX  lo hace con la misma valentía que lo ha hecho en las etapas anteriores, superando las dificultades que presentan la  multitud de expresiones literarias. Desde el inicio (pág. 145) de esta etapa las expresiones se suceden con vértigo mostrando la riqueza y complejidad de muchos de nuestros escritores.

            Es en este tramo donde algún “crítico” dice que la Panorámica tiene notables ausencias o indignas presenciashaciendo un juicio desconsiderado de las legítimas licencias que Antonio Salguero, se ha tomado a nivel criteriológico  y de selección. Por el contrario, en este sentido catalogador se observa que la obra de Salguero Carvajal evita situar a los poetas, en cuanto a la calidad de sus escritos, en ser de “primera o de segunda categoría”.  En este sentido, nuestro autor con su obra va más allá de consideraciones pseudopolíticas o de cenáculos particulares. No hay que olvidar que, menos faltar a la verdad, la presencia o ausencia de autores llegan a ser aleatorias y siempre desde los objetivos que cada autor se trace con su creación,  como es el caso de la obra que comentamos. De todas formas, y a pesar de cualquier “despiste” de datación o ausencia de algún escritor, para algunos lamentable,  hay que alabar la audacia de Antonio Salguero al haber iniciado un estudio como este y mostrar la punta de iceberg de las letras de la región extremeña dejando  que  otros, estudiosos y críticos, o él mismo,  continúen  en el  futuro con  aquello que, por espacio y no por desconocimiento, ahora no se aporta.

            2.1. La época reciente en la Panorámica y en otras Antologías. Breve comparativa.


Es importante resaltar que cuando Antonio Salguero Carvajal trata, en su Panorámica poética, el tramo del siglo XX-XXI, lo hace de manera diferente a otras antologías, como por ejemplo a la de Miquel Ángel Lama en su Literatura en Extremadura. La diferencia se marca por varios elementos: 
Primero, porque en la obra de Salguero esta época queda reducida a unas 118 páginas con la pretensión de mostrar, no de forma exhaustiva sino sucinta, la poética extremeña; mientras que en la obra de Lama, editada por La Editora Regional hace dos años, se desarrolla con una extensión de 668 páginas, tratando de forma no panorámica sino claramente ontológica, la literatura extremeña que media entre 1984 a 2010, es decir desde la constitución de la Autonomía extremeña hasta el presente.
Segundo, en la obra de Salguero, a diferencia de la de Lama, los contextos literarios nacionales así como el socio-político juegan un papel importante en el tratamiento de los autores. Por su parte, Miguel Ángel Lama se centra solo en el contexto extremeño y en el propio entorno de los autores antologados dedicándole a  cada uno de ellos una extensión considerable con la pretensión acertada de acercarnos a su estilo y forma de hacer.
A pesar de que el tratamiento de esta época reciente difiere de una  obra a la otra, los datos aportados se complementan. Mientras que en Miguel Ángel Lama el tratamiento de los autores antologados es exhaustivo y rico, en los capítulos de la obra panorámica  de Antonio Salguero es sucinto, por el espacio reducido en el que se presentan las creaciones, sin por ello ahorrar profundidad en el tratamiento de los mismos autores. Además, en las dos Antologías los elementos críticos y hermenéuticos tienen un carácter personal aunque no subjetivo por la maestría de sus autores. Si en la obra de Lama estos merecen atención en la de Salguero no son desdeñables. Hay que resaltar que en la Panorámica hay un  añadido, que la otra antología no tiene y es la notación crítica a los poemas escogidos ; por lo mismo,  la obra antológica de Miguel Ángel tiene un cuadro cronológico de producción literaria entre los años 1984-2010 que a la Panorámica le falta. De todas formas, es competencia indiscutible  de cada uno de los  autores decidir sus criterios de trabajo, como así lo indica Salguero, en la presentación de su obra (págs. 19s) y Lama, en el Preámbulo (págs. 14s.)

3. VALORACIÓN DE LA OBRA.

Es verdad que todo es mejorable pero en el caso de esta obra que comentamos, fuera de algunos aspectos de maquetación, lo que se muestra tiene calidad y  supera  lo aceptable. Por esto, teniendo en cuenta y valorando muy positivamente  el contenido, aun con sus despistes, suple la menor calidad del continente, que por otro lado aunque no se justifique se comprende.

La comprensión y no severidad respecto del continente de la obra viene dada al considerar, por un lado,  que esta obra no  ha contado  con dinero público, siempre abundate cuando lo hay.  Hay ciertos “elementos” que, desde la precariedad,  no se alcanzan. En este sentido,  no hay que olvidar que, como todo proyecto, este ha tenido un soporte,  el de la Fundación Delgado Valhondo que auspicia la obra y  que esta institución, como toda corporación privada, se vale de una economía de subvenciones. En definitiva,  es factible corregir algún error en esta Panorámica poética, aunque estos sean los menos a no ser que miremos con lupa algunos elementos magnificándolos y que, a la postre, son aleatorios.

Es interesante destacar las veintiuna páginas dedicadas a la bibliografía que este doctor en literatura Antonio Salguero Carvajal ha contado para confeccionar su magnífica Panorámica de poesía de la región extremeña.  La webgrafía que aporta tiene sus inconvenientes dado que algunas de ellas quedaron obsoleta en este tránsito de la confección de la obra. A pesar de todo, parece ser que Antonio Salguero cita  todas las páginas, previas consultas,  sin distinguir si eran buenas, malas o si estaban vigentes u obsoletas.  Dado que para evitar problemas con la propiedad intelectual de sus autores hay que citarlas sin más. Además, es de interés mencionar el Índice onomástico del final (pág. 318) porque en él se cita a buena parte los escritores de la región con o sin relevancia.

Por último, quiero resaltar las apreciaciones que el propio autor hace de su obra y asumo como opinión propia al decir que: La Panorámica,  por primera vez, ofrece algo nuevo y necesario como es una visión global de la poesía en Extremadura que, hasta ahora, nadie se había atrevido a realizar. Atajada esta necesidad, no procede crear polémica sino establecer una dialéctica que aproveche la ocasión para aclarar detalles que nadie tiene claros desde 1975 hasta hoy.


sábado, 30 de junio de 2012

El pasado día 9 de junio se presentó en la Feria del Libro de Mérida la Panorámica poética de Extremadura, libro a cargo de nuestro compañero Antonio Salguero. Es un libro único y necesario por su carácter de historia de la literatura y a la vez antología, sin olvidar el marco histórico referente a cada época.  Sobre los pormenores del libro en sí, os refiero a la presentación que hice durante el acto y que está publicada en mi blog "El río escondido" (click aquí para leer)

La original presentación del libro nos entretuvo en una calurosa mediodía de sábado. Tras mi presentación inicial enfocada a la importancia de la investigación literaria, Antonio tomó la palabra, entretanto su hijo iba proyectando en una pantalla de plasma en primer lugar la trayectoria de Antonio Salguero y posteriormente algunos de los poemas de la antología que fuimos leyendo compañeros de la tertulia, como los que aparecen en las fotografías, además de Daniel Casado que leyó su poema incluido en la antología. 


A Antonio le gusta que el poema entre por los ojos, que se vea, que además de que el oyente reciba el ritmo y la musicalidad del poema pueda participar de su lectura. La lectura de un poema en grupo nos une y hace que el poema llegue completo. 

Siempre ha gustado Antonio Salguero de esta dinámica. Ahora que la tecnología facilita las presentaciones, recordamos cuando Antonio proyectaba sus diaporamas poéticos en diapositivas de las de toda la vida para hacer partícipes a sus alumnos de la lectura en grupo. Hoy todo entra por los ojos y las presentaciones son muy habituales, antes los diaporamas fueron un adelanto a nuestro tiempo con las técnicas anteriores.

En parte, nuestra tertulia no es ajena a la labor investigadora de Antonio ni al libro que acaba de presentar, ya que durante toda la trayectoria de la tertulia ha ido desgranando en distintas exposiciones la historia de la poesía y en concreto la de la poesía realizada en Extremadura. Por lo tanto, este magnífico libro no nos coge por sorpresa, aunque sí refrenda la calidad de sus trabajos presentados en nuestra tertulia.

Dejo las líneas del poema de Enrique Díez-Canedo que Antonio deja en la portada para recibir al lector:

"Extremadura, madre del sonoro
tropel de los rebaños primitivos,
del alcornoque de la edad de oro
y del encanto gris de los olivos"

Gracias Antonio por animarnos a ahondar en nuestras propias huellas de la poesía.  

TEXTO: Francisco Javier Carmona 
FOTOGRAFÍAS: Eladio Méndez











miércoles, 13 de junio de 2012

ENSAYANDO EL CIRCULO, DE FRANCISCO JAVIER CARMONA




En la tertulia literaria de Gallos quiebran albores celebrada el 26 de mayo del 2012, Francisco Javier Carmona nos sorprendió con un puñado de poemas con el enigmático título de Ensayando el círculo, que a posteriori los asistentes descubrimos con sus acertadas explicaciones se trata de un título referido al trazado de la vida, que comienza y acaba en el mismo punto.

Ensayando el círculo son poemas sin título, unos en verso y otros en prosa poética, cuyo tiempo lírico se sitúa al final del verano cuando, la luz de septiembre va dando paso al otoño, cambio gradual que afecta fuertemente el ánimo del poeta ante la pérdida de la luz: “Es verano aún, cuando la luz se rinde al tiempo”.

No obstante, los poemas tienen un calado más profundo, pues no son poemas centrados únicamente en el tiempo, mero pretexto del poeta para transmitir su apesadumbrado estado de ánimo pues, igual que el verano se lleva la luz, el poeta va quedando a oscuras anímicamente: “Sobre la hoja, / caduca también la tarde, / caída y volteada como títere / en el gris desnudo de la ciudad”.

 

La huida de la luz queda en el ánimo del poeta sensaciones de derrota, de monótona existencia: “en la ciudad la gente no espera nada, corren tras las horas para adelantar al tiempo, encienden soles e intentan pintar la vida con el hálito febril de la ilusión”. Es el ser humano desorientado sin la luz, estresado por las prisas y desanimado por la falta de esperanza en un mañana mejor, que deambula inconscientemente por la vida cotidiana, viviendo la existencia de puntillas, casi sin sentirla. De ahí que siempre le resulta corta.

La presión del paso del tiempoes tan acentuada que se observa en los objetos, que también sucumben ante este fenómeno demoledor: “También los objetos nos imitan / hasta la muerte / y caen en el polvo final / de lo humano, / tornándose nombre apenas en la memoria / y nostalgia en la fragua del poema”.

Y, como suele suceder, ante una realidad ingrata, el poeta vuelve su mirada al pasado y siente nostalgia por la infancia y los juegos de niños, ya frágiles recuerdos en la memoria: “Sí, me recuerdo héroe eterno / sin mito y sin caballo, / me recuerdo gladiador de tardes / en el antiguo lecho de un hogar / que creció robándonos el templo / donde ayer se cobijaba / nuestra infancia”.




La desesperanza del poeta se manifiesta en un atardecer tormentoso, quelo arrastra a relacionarlo con el destino trágico del ser humano. “A su lado, el fuego, presagio de la noche, aún lucha porque las lágrimas no ahoguen la fragua del atardecer”.Incluso, en un dibujo de su hija donde lo pinta con cabeza enorme y cuerpo de monstruo bueno, el poeta cree ver el cambio que ha producido en su carácter el paso de los años: “¿Acaso en la planicie del papel incoloro / cabe un alma entera, / o es que, con el tiempo deshojado, / la escondemos tras los muros”.


Luego la sociedad artificial de hoy, centrada en el dinero, crea más desazón en el poeta, porque advierte que no existe ya nada natural, todo tiene un valor crematístico y nada le satisface: “No hay momento en el cual tu nombre no sea venal, y hasta el beso, la piel y la voz cotizan con la luna”. Una demoledora visión del paso del tiempo, que arrastra al ser humano irremediablemente a su ocaso: “Y en la ciudad, / otras oscuridades embozadas, / bien dormimos para soñar ser lentos guadianas / bien buscamos la luna tras las ajadas esquinas / como donjuanes que nunca fuimos, / como ríos humanos que nunca seremos”.


Termina la plaquette con un poema, que ofrece la clave de la desazón del poeta, una realidad desgraciadamente característica en esta época posmoderna: no tenemos tiempo ni para decir te quiero: “Ayer iba a decirte que te amaba. Pero llamaron al teléfono y, cuando te busqué, te habías ido”.

Un extraordinario ejercicio emocional, por tanto, es el que versifica Francisco Javier Carmona en Ensayando el círculocon esa forma personal que tiene de expresarse poéticamente por medio de una lengua cuidada, elegante, medida, quedescubre una vez más la calidad de su verso límpido y magistral.

Antonio Salguero Carvajal

Fotos Eladio Méndez.




lunes, 28 de mayo de 2012

LO COTIDIANO EN LA POESÍA DE FAUSTINO LOBATO: EL SONIDO Y LAS SENSACIONES


Hace ya más de dos semanas, Faustino Lobato nos presentó su libro de poemas En las horas, un concierto de sonidos diminutos. Sí, fue hace ya tiempo, allá por el 12 de mayo. Este humilde redactor perdió el material con el que debía hacer la crónica y hoy mismo recibí por correo electrónico del propio Faustino una copia cuyo archivo ha titulado “modificado, definitivo y barrido”. Esta anécdota no serviría sino para rellenar renglones si no fuera porque ilustra el trabajo de artesano, de depuración, limpieza y amanuense que Faustino ha realizado con su libro.

Llegó a la tertulia diciéndonos que el ejemplar que nos había mandado ya había sufrido modificaciones, incluso retirado y hasta reciclado poemas como entradas para cada una de las partes. De esta manera, la tertulia resultó en un desnudo total de su poemario. Fue una lección acerca de cómo puede evolucionar un grupo de poemas desde una idea original.

Faustino nos presentó un libro en el que lleva varios años trabajando a partir de una idea cotidiana, las horas y los sonidos de las horas en el hogar. Más allá de la anécdotas, el autor desea transmitir al lector sus sensaciones en esas horas ante los sonidos que les dan vida. Y nada más comenzar a leer encontramos la primera sorpresa: su ciclo circadiano comienza a mediodía. Aquellos que trabajamos por la mañana entendimos perfectamente que la llegada a casa es el verdadero comienzo del día.

Es mediodía. Nada me parece igual
ante este desequilibrio de las musas
prostituyendo las moscas.”

Con estos versos ha comenzado el mediodía. Es el momento de llegar a casa y el poeta no ve ese momento, mientras llega por la interminable avenida, con una descripción limpia de elementos superfluos, casi cinematográfica, como un guión de cine o una acotación teatral, y al final el sentimiento que produce en el poeta y desea transmitirnos:

Semáforos en rojo, después una rotonda.
Delante, un coche fúnebre;
a la izquierda, el largo seto
que divide la avenida.
Dentro de mí, el deseo
golpea las arterias.”



Es la cotidianeidad la que sirve de impulso para cavilar y reflexionar sobre nosotros:

Acaba de pasar el mecánico del ascensor.
Dejó un recibo de arreglos y el silencio.
El aire seco, el cielo gris.

Un puzzle.

Nadie ocupa el lugar del otro. Nadie
se conoce.”

o como en este ejemplo:

Deambulo por la casa
rozo el revés de las gaviotas,”

En la tarde ya nos encontramos una vida puesta en marcha . Aquí se puede apreciar cómo los sonidos pueden ser también los de los recuerdos, los del pensamiento, además del roce de una caja de cartón en el trastero:

He cerrado la puerta que sepultaba el pasado
en la húmeda oscuridad del cuarto
de los trastos viejos.”

Pero también esos sonidos pueden provenir no de lo cercano sino de lo lejano en el tiempo y en el espacio en este preciosoTango Marino, recordándose en la arena del mar:

Hundo los pies en la alfombra,
el agua del deseo juega con el recuerdo. 

 

Y estos sonidos y este tiempo combinan con otras sensaciones produciendo bonitas sinestesias como la siguiente:

Era sábado cuando descubrí
que tenía tu perfume
pegado a la camisa.

La noche aparece, como él expresa, “en la orilla de los ruidos” con estos maravillosos versos iniciales:

La noche confunde el aire de los rostros,
mantiene las palabras
con ese tono de humedad
apunto de perderse en la memoria.”

Y el primer poema de la noche, muestra una bonita dicotomía entre el silencio y su quietud y un leve sonido que puede desencadenar un cambio en esa quietud:

El silencio dobla la medianoche,
pide perdón a las voces en tránsito,
dejándose mecer en las horas de brisa.

[...]

Las paredes de esta habitación
están a punto de arder.”



Y de nuevo, como hizo antes con las gaviotas, hace con las horas, jugando con las vueltas y lo blando del tiempo en la noche, ahora todo es lento:

Te llamo en el reverso de las horas.
Tu voz me devuelve a la calma,
despeja el pulso de la noche.”

Finalmente, la mañana es el “destiempo de las horas”. Es el tiempo doblado desde la noche, continuación de esta para terminar ese ciclo circadiano que comenzó a mediodía. Esta mañana que Faustino describe es una mañana sin prisas tras “la noche bruja” que aparecía en la parte anterior.

Abro los ojos.

La mañana envuelve sueños
en los bolsillos de nadie.
Las nubes arrancan su griterío
a los tejados.”



Una mañana que nace con vida y movimiento tras la noche lenta. Y de nuevo la sinestesia, el tacto, el color y el sonido del maremoto. ¿Qué es la pasión sino una sinestesia continua, un cocktail de sensaciones?

Un ritual de piel y agua desborda los colores.
[...]
¡Quién puede detener el maremoto de los sueños
cuando la piel y el agua se confunden con el aire!”

La mañana no resulta sino la conclusión del día completo, la conclusión de lo que somos, la suma de todo, de lo cotidiano y de lo profundo:

Llegó el cartero en el destiempo
de las horas tempranas. Los ruidos
se espantaron con el timbre de la puerta.
Solo, el zumo de naranja brillaba intacto.

Somos paréntesis..., sueños.

Faustino Lobato nos enseñó a observar más allá de nuestros ojos y a escuchar lo que oímos continuamente, haciendo nuestra esa sensación. Fue una original propuesta la suya que en ningún momento olvidó la poesía.

 

El intercambio de opiniones, correcciones y sugerencias enriqueció la lectura de esta idea que Faustino llevó al papel y desde luego, que todos los que leímos el libro de poemas, llevamos con nosotros al hogar. Nada menos que poesía. 



Poemas de Faustino Lobato
Texto de Francisco Javier Carmona
Fotografías de Eladio Méndez