lunes, 26 de diciembre de 2011

POEMAS DE RAFAEL RUFINO FÉLIX


Fue todo un lujo.

Escuchar a Rafael Rufino Félix divagar sobre poesía, escucharla en su voz profunda y poder masticarla y digerirla despacio para escribir este artículo me hace posiblemente un privilegiado dentro de la tertulia.

El pasado sábado 17 de diciembre, Rufino Félix Morillón, nos mostró, sin título concreto, un abanico de sus escritos de octubre y noviembre. Rufino, como le conocía mi padre, como yo lo conocí cuando iba con mi padre a su concesionario, como lo conoce la gente de Mérida, acaso por el recuerdo de su padre Rufino Félix Juárez, Rufino, así como aparece en ese ex –libris suyo con reminiscencias gaditanas de sal y levante, abriéndonos una ventana a un mar coronado de mástiles, velas y sueños de mundo.  

Y la verdad es que no nos sorprendió porque Rufino no ha perdido un ápice de lo aprendido a través de su vida como lector, oyente, conversador y escritor en Madrid, en Cádiz, en Sevilla, en Lisboa y, cómo no, en Mérida. Los poemas que nos presentó siguen en su temática del recuerdo, de la muerte y el amor, del placer de los momentos gratos y de la reflexión. Y en ese orden iré desgranando los poemas leídos por Rufino. 


I.                    LA INFANCIA, EL AYER Y EL RECUERDO.

 No es que se trate de nostalgia o de querer vivir únicamente del pasado. El hombre necesita recordar el tiempo pasado, y el poeta es capaz de registrarlo del bello modo vivido mediante la poesía. Por ello, no es justo que a un poeta se le achaque la nostalgia como defecto. 

[…]
Estoy solo, y escribo las palabras
que el corazón me dicta
[…]

dice Rufino en el poema Horas entrañables y recuerda su infancia rodeado de sensaciones que no se olvidan fácilmente,

[…]
 el agua de la acequia remozando el respiro,
trigales que ajustician los voraces aceros,
y su sangre dorada cubriendo el ara ardiente;
bajo el sol de delirio,
los hombres de la piel terrosa y recia…
 […]

o en el poema Nocturno donde Rufino recuerda a sus padres en un paisaje de atardecer de verano,

[…]
Ahora mi corazón recobra aquel paisaje,
Y en él veo a mis padres
Por el breve jardín donde el frescor
Da respiro a la paz de sus palabras,
Devanado cordiales su tiempo de solaz,
Aspirando el aroma de las rosas,
Pendiente de los juegos,
Del correteo infantil que les alegra.
 […]

Mientras, en el poema Ayer, poema que cierra la serie, se ve de niño corretear por Mérida y desea la perennidad del tiempo que continuamente recuerda que ya no es…

[…]
sino pavesa,
recuerdo de una lumbre que encendía
los ojos inocentes de aquel niño
que hoy solo ve un paisaje desvaído
donde fue el paraíso de sus juegos.


II.                  EL AMOR Y LA MUERTE.

[…]
Su cuerpo dejará no su cuidado;
Serán ceniza, mas tendrá sentido;
Polvo serán, mas polvo enamorado.

Escribía Quevedo siglos antes, como hacía Catulo en sus epigramas, como los poetas del 27 en el siglo pasado – “Quiero el amor o la muerte”- decía Aleixandre en La destrucción o el amor (perdón maestro, luego cito a don Luis Cernuda). Como dice Rufino, “los temas de la poesía son muy pocos, lo demás son variaciones sobre esos temas”, y es que el hombre siempre ha tenido esa necesidad –el amor y esa obligación –la muerte, y a veces ligados entre sí. Cuando el poeta ve cerca ese momento de separación por causa del tiempo y mira a su lado, a su compañera, generalmente ambos temas van de la mano.  

Entrañable resulta el poema Pilar, su mujer, a quien le dice

¿Y qué decirte ahora
Cuando acaba la tarde
[…]

Y tras la oscuridad concluye con la luz que ella le presta con las palabras que  –al tiempo que se olvida de la noche-  el poeta finalmente encuentra,

[…]
“He olvidado la noche
porque estoy junto a ti.
Tú eres la luz”.

Pilar es jardinera de su tierra en Tú, jardinera, con una preciosa metáfora de la tierra humana que precisa el alimento de su amada

[…]
Serás verdor y aliento
fecundando la tierra
sedienta de mi cuerpo.

Pero es en el poema Sin mi voz donde la intensidad del tema alcanza su mayor nivel tanto personal como poético.  Comienza avisando a su amada del tiempo que está llegando

Ha de llegarte el tiempo
de las sombras.
Será cuando mi ausencia
fatigará tu llanto
[…]

Pero el poeta no se resigna a perderse entre las sombra y le dice a Pilar

[…]
y búscame.
Estaré en el paseo de las palmeras,
junto al eterno mar; absorto, contemplando
el ritmo núbil de tu erguido cuerpo
en la soleada calle de las citas;
[…]
Sí, contigo estaré para iniciar de nuevo
el más hermoso sueño.
Seré latido fiel fluyendo por tus venas,
canción que exalte nuestra permanencia
en el mundo ideal de los amantes.

Y con el fondo más quevedesco de la resignación ante la muerte, ante lo inevitable, como un un bodegón de fruta fresca apetecible y aromática jarra de vino aparece el poema Partir donde se nos va presentando en doce versos al hombre más dichoso que puede aparecer ante nuestros ojos para en el decimotercer verso, como la calavera del bodegón, último de esta estrofa dice que

[…]
también ha de partir.

No, no será posible
mantener fresco el fruto
de su granada altura,
porque la ausencia todo lo corrompe.

Son las aguas últimas del poema del mismo nombre, las que cree beber el poeta para acabar con esta temática, con dos versos concluyentes

[…]
Bajan las aguas últimas
por mi vaciado pecho.



III.                EL PLACER Y LOS MOMENTOS GRATOS

Rufino Félix también concibe la poesía como solaz y recuerdo del deleite. Con ella juega y recrea esos momentos gratos con una copa de cerveza,

[…]
-coronada de nieve en el ardiente estío,
Hecha glaciar bullente en los ojos sedientos[…]

una película en la que Ginger Rogers y Fred Astaire hacen inmortal un cinematógrafo con su baile,

¿Acaso no sentían envidia las palomas
cuando ascendiendo ingrávidos,
flexibles como juncos cimbreantes,
aleteaban parejos al compás
de la armoniosa música?

Una historia como la de Casanova repasando su vida en el momento antes de morir en un poema en tercetos y una teatralización digna de un monólogo dieciochesco,

Y ahora que todo se acaba,
qué pesar puede dolerme
si aquí no me dejo nada.

El deleite de un paisaje, un momento, un silencio irrepetibles, un locus amoenus, en el que el mismísimo Fray Luis de León se sentiría dichoso y descansado, como en el poema Sueño verdadero,

Cuando en la noche el silencio impere,
[…]
No abandones la música que escuchas
Ni el libro que en tus manos
Se hace feliz escala
En los rítmicos versos del poema.
Acaricia dichoso este tiempo tan bello
Que sublima el deleite en tu imaginación.
[…]

Además, en el mismo poema, el poeta se aferra con uñas y dientes a ese sueño con la esperanza de poder recuperarlo más adelante,

[…]
Aunque ahora no posea la luz estremecida,
Mañana alumbrará
Su alta fidelidad al sueño verdadero.

Pero si hay dos ciudades que embrujan y embelesan a Rufino, esas son Cádiz y su mar, como en el poema Brillos,

[…]
Es inmenso el cristal donde se mira
el sol en despedida. Se diluyen
los últimos reflejos, y hay gaviotas
llegando hasta la arena, tornadizas
[…]

y Sevilla y sus historias cuchicheadas por las blancas paredes y estrechas calles que te guían por vidas inolvidables, como el magnífico poema dedicado a Luis Cernuda y al Barrio de Santa Cruz donde vivió. Rufino nos guía y al fin encontramos al hombre tras el celebrado poeta, al sentimiento inmortal tras el mito dormido, al blanco hogar en el barrio de espaldas a la bien pisada Giralda,

Paseante, deja atrás la Giralda
 y adéntrate en el Barrio
de Santa Cruz,
[…]
Y entre la cal añeja de las paredes íntimas
se abrirá la quietud
al asiduo aleteo de una paloma oscura.
[…]
Y lee ya poseído del latido del hombre
que en ella cobijó su desnudez,
”Jardín Antiguo”,
 un canto al sentimiento donde se oyen
el bisbiseo del aire, vagar almas y trinos,
y él siente la pasada juventud
sangrando por la espina que le clavó el deseo.
[…]



IV.                REFLEXIÓN.

No creo que no haya habido reflexión en toda la poesía anteriormente citada en este artículo, pero hay tres poemas en los que ésta se hace más patente, Desamor, Breve adiós y Vuelo despejado. De igual manera podemos ver otros de los temas anteriormente estudiados en estos poemas como el amor, el tiempo o la muerte.

Paradójicamente Breve adiós y Vuelo despejado luchan entre sí con la esperanza y la desesperanza como armas para conquistar al poeta. Breve adiós  describe –y hasta se recrea en él- un atardecer sobre el mar y , un atardecer casi sangrado, con un sol moribundo, pero que al final consigue –eso sí, solo él- burlar la muerte.

El sol se sumergía
[…]
Iba esparciendo ascuas
que mantenían los vientos,
 mientras dejaba al mar
turbado por su sangre
[…]
Lo veíamos hundirse
[…]
para al final burlar
 –él, que puede- su muerte,
 porque es fuego perpetuo.

 Vuelo despejado, en cambio, refleja la impotencia ante los deseos y la resignación de quién se sabe víctima del destino, con tres estrofas que comienzan con un Si pudiera…

Si pudiera traer a la mirada
El pájaro de luz que había en tus ojos,
[…]

Y un final que cierra toda esperanza al lector

[…]
Pido y pido, sabiendo
que nada de ello me será otorgado
pues todo está fijado para siempre.
Pero es tanto el deseo…

Y cierro mi comentario con el primer poema del cuaderno, Desamor. Poema hijo de la reflexión que nos entrega en crudo a los lectores para hacerlo nuestro. Parte con un “Pero” inicial, hilando con un pensamiento anterior que cualquiera puede tener o haber tenido. Magistral este comienzo que cautiva al lector para llevarlo al corazón de su reflexión, utilizando la fría piedra como contrapunto a la ternura que podría tener un poema de amor como los comentados anteriormente. Es un poema masticarlo despacio

Pero la carne siente el desamor,
se mortifica con el desengaño
de no ser dura, como lo es la piedra;
[…]
 

Ójala pronto se vean estos poemas acompañados de otros en un nuevo volumen. Merece la pena seguir leyéndote, oírte y conversar contigo, Rufino, por eso, por nosotros y por el poeta y el hombre también merece la pena que sigas escribiendo.

Yo he tenido la suerte de compartir y continuar la amistad personal que inició mi padre. Hoy además tengo la suerte de haberla enriquecido compartiendo nuestra pasión por la poesía.


Fotos: Eladio Méndez
Texto: Francisco Javier Carmona Camarero.

domingo, 11 de diciembre de 2011

LICÁNTROPO NO ES UNA FLOR

Este es el título del nuevo poemario de José Mª del Álamo y que nos presentó el pasado día cuatro en nuestra tertulia.


Tras muchos años de espera, saca a la luz sus versos. Versos en los que, fiel a su modo de concebir la poesía y de interpretar la vida, manifiesta su rabia, su denuncia de todo los aspectos en los que el ser humano se degrada y degrada cuanto toca.



Los poemas que componen este libro dejan impresa en el ánimo del lector la sensibilidad del poeta a través de conseguidas metáforas y personificaciones como las que componen en su totalidad el primer poema “Obertura” en el que “La aurora despierta con pájaros sin alas/ y por las avenidas desfilan alacranes.”
Las figuras del alacrán, el lobo, las avispas, el escarabajo, aparecen a lo largo del libro en representación del mal: “(Vuelan los alacranes por todos los confines/sin que nadie le ponga coto a sus desatinos...)” (pág.13). “El miedo es un escarabajo que huye despavorido” (pág.17) . “...y llueven alacranes/ en la luna sin luz de la memoria...” (pág.24)


A lo largo del poemario tenemos la sensación de que es el miedo el que nos lleva de la mano a transitar por los distintos paisajes del horror: “Ya no puedo escribir sin la tinta del miedo” (pág.17). “(El río es la cloaca que conduce/las putrefactas aguas insalubres/ hacia el mar del miedo...)” (pág.22) “El elefante del miedo/extiende su trompa larga...)(pág.37) “El miedo se encarama coronando las cimas,” (pág,39
La denuncia es un impulso estremecedor, urgente de proteger al débil. Los ancianos, los pobres, los niños, ocupan un lugar privilegiado en su corazón. Como ejemplo, estos versos del hermosísimo poema “Ruanda-Zaire” : “veo un niño que cuelga/bajo un techo de paja/(en su cara sin risa/las moscas se pasean)./La miseria es un nicho/inmenso donde nadie/conoce la esperanza como palabra cierta...” (pág.32).

Insisto en la profusión y fuerza de las metáforas que le que confieren al libro un sello personal y atractivo: “El azufre del mal” (pág 16). “Las alpargatas del hambre” (pág18). “El averno cóncavo y frío de la memoria”(pág.24). “Beirut es una llaga/en la cara del mundo”(pág.35).


Como asidero, como lugar en el que refugiarse buscando asilo para que el hombre, el poeta mismo, pueda salvarse de tanta destrucción, está el corazón donde aún queda un espacio para la esperanza, para el amor y a él nos invita a acudir este poeta entre metralla y metralla de desolación.: Algún recóndito lugar habrá en algún sitio/que no pueda dañar el sol en mis retinas, ni la luna/del alba...)(pág.17). “Hoy la luna se posa en el estanque/y el jazminero crece en las paredes./.../Entérate, yo solo quiero/que no nos coja el alba con sus lloros.”(pág25).”Me basta con saber que estás presente./Con mirar a tus ojos sin recelo./Con saber que te tengo cada instante.” (pág27).
Así , pues, no todo está perdido. En el hombre habitan al mismo tiempo la fiera y el ángel. Es cuestión de darle protagonismo al último y silenciar al primero. Y esto solo se consigue desde la paz que cada uno llevamos dentro. En los últimos poemas el contenido del libro se dulcifica, se advierte una luz que va encendiendo ese espacio íntimo en el que todas las bondades son posibles. Así lo manifiesta en el preciosos poema “Si te dicen que caí” :”Si te dicen que caí, vendré por las ventanas/clareadas del alba, y al sol de cada tarde/le trenzaré mis versos, en forma de bandera/ tejida de esperanza.”(pçag.44) O en el hermoso poema en que, a modo de nana, los delfines son los protagonistas: “En el mar de los delfines,/canciones para la calma.” (pág.47)


Acaba el poemario con una declaración al lector en la que le dice, nada más ni nada menos, que cundo lea sus versos “tendrás ante tus ojos reflejada mi alma...” (pág51). Nada más cierto, porque si algo se puede afirmar con rotundidad sobre este poeta, José Mª del Álamo, es que es una persona sincera, honrada, sin dobleces.

Le deseo un próspero futuro a este poemario. Se lo merece por la belleza de su forma y de su contenido y, sobre todo, por la autenticidad y valentía de su mensaje.

Gracias, José Mª, por compartir con nosotros un pedacito de tu alma.

No tardes mucho en entregarnos más poemas.

Un abrazo:
Ana Mª Castillo.

sábado, 26 de noviembre de 2011

POEMAS INFANTILES PARA MARÍA


TERTULIA DEL DÍA 19 DE NOVIEMBRE DE 2.011

“POEMAS QUE VOY GUARDANDO EN UN CAJÓN PARA MARÍA”

Este es el título elegido por nuestro compañero Francisco Javier Carmona Camarero para el trabajo presentado en la tertulia del sábado 19 de noviembre de 2.011. Acompañan al título unas graciosas ilustraciones y unos breves poemas dedicados a los niños. Y es que de eso se trataba, de deleitarnos con poemas para niños y adolescentes, procedentes de los más diversos autores y de distintas épocas.


Durante unas horas rememoramos aquellos felices días de la infancia en los que leíamos y memorizábamos poemas en la escuela y fuera de ella. Volvimos la mirada a aquel primer poema que nos impactó, a aquella primera experiencia con la Poesía. Durante unas horas, repito, los trajimos de nuevo a la vida, los rescatamos del cajón del olvido y gozamos con ellos.

“La media luna es una cuna” de Miguel de Unamuno; “Novia del campo, amapola” de Juan Ramón Jiménez; “Arbolé, arbolé, seco y verdé” de Federico Gracía Lorca;”Érase una vez” de José Agustín Goytisolo, son algunos ejemplos.




También hubo lugar para adivinanzas, romancillos y canciones populares, como “La tarara”, “Don gato”, “Romance de las tres cautivas”.

Cada uno aportamos poemas que, de algún modo, dejaron una huella profunda y grata en nuestra memoria. Francisco Javier Carmona nos habló largamente sobre el poema de Gerardo Diego “Romance del Duero”; nos dijo que la primera sensación que le despierta este poema al recordarlo sigue siendo la de una soledad intensa, como cuando era niño:

“Río Duero, río Duero,
nadie a acompañarte baja;
nadie se detiene a oír
tu eterna estrofa de agua.

Indiferente o cobarde,
la ciudad vuelve la espalda.
no quiere ver en tu espejo
su muralla desdentada.

…………………………..”


Él ahora, como padre, sigue disfrutando de este tipo de composiciones a través de su hija María, de tres años, a la que cada noche le recita o le lee. De este modo, noche a noche, se va llenando el cajón de las primeras lecturas de la hija de un poeta.

Terminó su exposición dándonos a conocer a una admirada escritora de literatura para la infancia, la extremeña Betriz Osés. Todos coincidimos en que sus preciosos poemas rezuman ingenuidad, fantasía y profundidad y están muy lejos de tratar a los niños como “tontitos”, tendencia por la que es muy fácil dejarse llevar en este tipo de literatura.

Para terminar, unos poemas de Beatriz Osés:

“EL SECRETO DEL OSO HORMIGUERO”

Cuando todos sueñan,
El oso hormiguero estornuda…
¡Escapad, escapad!

Entre las estrellas
Corren las hormigas.
¡Escapad, escapad!

No quiero que sepan
Que sois mis amigas.

“EN EL CIELO”

El viejo tigre
Me señala el cielo.

¿Ves las hormigas
Entre las estrellas?

¡Claro que las veo!
Son las hormigas
Que dejó escapar
El oso hormiguero.

Gracias a Francisco Javier por hacernos pasar una tertulia tan agradable.

Ana Mª Castillo Moreno

lunes, 7 de noviembre de 2011

LOS ACRÓSCOPOS DE ELADIO MÉNDEZ

“LIBROS ROMPEN CADENAS” 




                Así reza el exlibris de Eladio Méndez que suele encabezar sus trabajos. Esa es su seña de identidad y con la que, a la vez que lee, a la vez que escribe, este Prometeo va rebelándose contra las cadenas que este mundo nos plantea. 

                Su poemario titulado Acróscopos, 13 poemas acrósticos, en apariencia un mero juego literario, un ejercicio poético, no huye de esta seña de identidad. Eladio vuelve a rebelarse contra el determinismo falso e incomprensible del horóscopo, al que usa como trampolín de impulso para continuar con su tarea poética de estar al pie de la calle, al pie de los sentimientos y padecimientos más humanos. Eladio se plantea por qué dos personas nacidas en el mismo instante de la historia pueden tener destinos tan distintos en puntos tan diversos del planeta como la abundante Europa o el cuerno de África. Mientras nacía Bill Gates alguien lo hacía también en Ruanda. ¿A quién ignoró el horóscopo?

                Por eso comienza su primer poema, el poema 0 con el acróstico de la palabra “acróscopos” diciendo 

A veces, el poema surge del lamento
y lo cierra con un
Sí, a veces, el poema brota del dolor más cercano.

Y son dos afirmaciones que encajan perfectamente con la personalidad humana y poéticas de Eladio, alguien que busca la cercanía de ese dolor, para hacerlo suyo.



                El poemario fluye en el sentido natural del horóscopo, comenzando pues por Aries, un poema muy conseguido en el que se refleja la lucha de contrarios en una misma personalidad.

Arde la flor; en la lumbre de la aurora
Relinchan negros corceles,
Impacientes de espuelas y de bridas
Emergen de los sueños para con avidez
Sembrar sobre los páramos crepúsculos y albores.

                Sensual y romántico también aparece el poema Tauro, un poema donde el lector puede percibir sensaciones.

Trémulo y errante tu corazón persiste
Añorando la ausencia de caricias y sueños,
Ungido de esperanzas y de aroma a turquesas
Rememoras los días de los besos furtivos
Olvidando el dolor que suscita el recuerdo.

                Pero junto al dolor, el poeta busca la esperanza en este oráculo incomprensible con el poema a Geminis, quizá haya un destino común y bonancible, quizá algo que pueda hermanar a dos personas en Europa y en una favela brasileña, por poner un ejemplo.

Girando sobre el péndulo vidriado del destino
Encuentras el sosiego de un abrazo fraterno.
[…]

                Cáncer representa para el poeta la vuelta a la infancia, como el cangrejo siempre regresando, siempre caminando hacia atrás, y hacia el seno materno del mar que le protege.

[…]
En el agua maternal de la memoria
Reinicias una y otra, y otra vez tu nacimiento

                El poema de Leo, el más corto por imposición del nombre del horóscopo y a la vez, acaso el más profundo y conseguido, en mi opinión. Quizá el poema que más influye en el ánimo del lector. Si lo que quería era que el lector sintiese la carga, el peso, lo consigue con la repetición de sonidos, en la equivalencia buscada entre hombros y hombres, entre hombres y hambre. Imaginen una puesta de sol en un páramo tan horizontal como la vista permite y una pesada tierra cayendo sobre los hombros humanos.

La puesta de sol ha puesto en un ataúd la tarde,
En los hombros de los hombres una carga insoportable
Ofrenda para los dioses, para los hombres, el hambre.


                En Virgo aparece lo inocente y claro para apagar fuegos. Es, de nuevo la esperanza, acaso la luz en la oscuridad.

[…]
Ruiseñores de espumas para saciar el llanto
Germinan de tus labios como albórea palabra.
[…]

                En los siguientes cuatro poemas quizá se observa cómo el poeta va siendo víctima de la dictadura del acróstico. Eladio lucha contra ella, alargando el verso, posiblemente, a veces, de manera innecesaria, queriendo matizar hasta el final, buscando la expresión más exacta posible. Entonces el poema se resiente en el ritmo y pierde naturalidad. La regla que impone cada primera palabra de cada verso, en ocasiones, ayuda al poeta a iniciar con fuerza cada línea, dejando que fluya a su modo el resto del verso, mientras, en otras ocasiones, constriñe y obliga en exceso. Pero eso no es obstáculo para encontrar expresiones tan logradas como

Baladas como cuchillos suenan en la amanecida (Libra)

Oropeles que forman anónimas siluetas en delirios de niebla (Escorpio)

Incólume, transitas de la lluvia al trigo (Sagitario)

Acariciando el hueco de la palabra ausente (Capricornio)

                Se trata de poemas con un mayor contenido reflexivo. Escorpio podría merecer un poema sin el corsé del acróstico, podría llegar mucho más lejos de los ocho versos del signo. El comienzo, con un primer plano casi cinematográfico, y el tema de la dualidad de sentimientos y destinos, promete algo más que esos ocho versos.

Ese hombre, henchido de amargura, de cerrazón y furia,
Se derrama sobre el viento que habita en pálpitos de humo
[…]
Pero ese hombre también sueña con el vértice azul de la mañana
[…]


                Esta colección de poemas se cierra con dos poemas diáfanos y directos. El primero Acuario refleja la imagen del agua como creadora de vida. Sus imágenes lo muestran todo.

Abrió sus ojos a la escarcha fulgente.
Cuando la luna clara al almendro corona
Un temblor de placentas precipitó la vida.
A la vez que su llanto se tornaba de plata
Relucían como astros las lágrimas maternas.
Imaginando besos y caricias de armiño
Obsequió a la mañana la candidez del llanto.

                El poema último, Piscis, es una fotografía realista, un dardo directo a quien no se imagina que hay otra tierra, otra gente y otro dolor y pone como ejemplo una realidad. El poema tiene un toque de prosa poética que no desmerece en ningún momento la creatividad y el mensaje del autor.

Pongamos, por ejemplo, que transitas por el velado tiempo de la
Infancia. Por ejemplo, que hay niños de todos los confines durmiendo
Sobre huérfanos destellos, comiendo sin mesura, a pedazos, el hambre,
Caminando sin rumbo hacia el espejo cóncavo de la ausente memoria.
 Inevitablemente te verás reflejado en un salobre torrente de pupilas,
Sabrás entonces, del secreto dolor, que causa el desamparo.

                Acróscopos ha sido una osadía de Eladio Méndez; una rebelión ante el determinismo absurdo de un horóscopo traducido a palabras por los hombres, rebelión ante el determinismo autoimpuesto con la forma del poema, rebelión ante el determinismo social que ciertas sociedades, personas, regiones imponen sobre otras en el mismo planeta, en la misma casa.


                Libros rompen cadenas. No lo olviden. Crear letras, páginas, libros, como hacen los poetas, como hace Eladio, es otro golpe de martillo más contra las cadenas.

                Gracias Eladio por tu nueva osadía.


TEXTO: Javier Carmona

miércoles, 26 de octubre de 2011



Un sábado más, nos reunimos en la biblioteca del estado "Jesús Delgado Valhondo" de Mérida, para compartir unas deliciosas horas hablando sobre poesía. En esta ocasión, ha sido nuestro compañero Antonio Salguero Carvajal el que ha expuesto su trabajo. Un interesante estudio sobre la "Panorámica de la poesía en Extremadura, del Neoclasicismo". Con este trabajo continúa el que ya inició tiempo atrás y que pretende ser un viaje panorámico por la poesía En Extremadura desde el siglo I al XXI.

Con la gran habilidad para investigar y sintetizar sus estudios de un modo atractivo, didáctico, que le caracteriza, nos ha hecho disfrutar de los versos de poetas como Francisco Gregorio de Salas (Jaraicejo, 1729-1797), Vicente García de la Huerta (Zafra, 1.734-1.787), Juan Meléndez Valdés (Ribera del Fresno, 1.754-1.817), Juan Pablo Forner (Badajoz 1.756-1.797).





Como ejemplo. Algunos poemas de los autores citados:

EL ESPAÑOL EN GENERAL (de Francisco Gregorio de Salas)

El español es honrado,
es esforzado y valiente,
es moderado y prudente,
buen marino y buen soldado:
es obediente y callado,
es generoso y sufrido,
ingeniosos y divertido,
y con tal disposición,
por falta de aplicación,
es un tesoro escondido.

A LAS ZAGALAS (de Juan Meléndez Valdés)

Decidme, zagalejas,
si visteis a mi amada
bajar con sus corderas
por esta verde falda.
Decidme si la visteis,
cuando al rayar del alba
la luz los valles dora,
salir de su cabaña.
¡Ay!, ¿dónde se me esconde?
Decídmelo, zagalas,
miradme cómo vengo
cansado de buscarla.

A UN DEVOTO (de Juan Pablo Forner)

Tanto rezar Suplicio,
¿es por ventura o vicio?
tú necio murmurando
estás la lejana devoción turbando
noche, tarde y mañana:
en tanto dicen que tu esposa gana
en su tienda el sustento,
que tú a Dios alabando
devoras muy contento,
si no trabajas por vivir rezando
reza cuanto quisieres
mas, santo, juro a Dios que no eres.




Poemas que contienen en su fondo una curiosa actualidad y son reflejo, una vez más, de que la poesía ha sido y continúa siendo en los temas que trata un medio muy eficaz para conocer las inquietudes que mueven a la sociedad de una época: lo que les ocupa y preocupa, lo que temen y lo que gozan, en lo que se refugian, lo que prefieren ignorar...

Enhorabuena, Antonio Salguero, y gracias por acercarnos a la historia de la literatura de este modo tan completo y ameno.

domingo, 23 de octubre de 2011

MATA SELLOS

Esta obra de Eladio Méndez, ha consiguido un ACCÉSIT en la X edición del Premio de Poesía Experimental 2011 de la Diputación de Badajoz.


martes, 18 de octubre de 2011

"La música de las horas" de Ana Castillo se presenta en Sevilla


LA MÚSICA DE LAS HORAS de nuestra compañera Ana Castillo, se presenta el próximo jueves 20 de octubre, a las 20 horas, en el Ateneo de Sevilla (C/ Orfila, 7)

La presentación corre a cargo del también poeta Francisco Mena Cantero.

lunes, 10 de octubre de 2011

Francisco J. Martín: Pretensiones... y futuro

Querido amigo Chiqui:

Preversos, Pretéritos sin futuro, Pretensiones, son los títulos de los poemas que nos has ido presentando en la tertulia desde que asistes a ella. 



En mi opinión todo poeta tenemos mucho de “post-“, algo de “pre-“ y casi nada, o nada, de “inter-“. Me explico: cuando el poeta escribe es porque ha vivido y recuerda, rememora, generalmente añora. Por todo ello, casi todo lo que escribimos es pasado, fugaz, de tal modo que apenas se mantiene el tiempo del presente. Por eso, apenas tenemos “inter-“. El “pre-“son los sueños, las intenciones, los anhelos, de los que apenas nos atrevemos a escribir por si no se cumplen. Pero también los “pre-” son las dudas, los “por-si-acaso”..., el no atreverse a lanzarse a la piscina.

Hace unos años, en una de las primeras veces que presenté mis poemas, un tertuliano, alejado ya de estos lugares, me hizo notar las veces que utilizaba la palabra “casi” en todo mi poemario, de lo cual no me había dado cuenta. Él me invitó a lo que te invito, a que me tire a la piscina, a que pierda el miedo a llamar las cosas por su nombre, como en tu caso, los pre-versos, no son sino versos, los pretéritos deben mirar al futuro, las pretensiones deben ser hechos poéticos, porque tienes poesía, mucha poesía oculta tras un muro de humildad desmedida. Y te lo voy a demostrar.

Comienzas con un poema titulado AMOR, cuyos dos primeros versos ya dan idea de la intención del poema y donde solo el final y la coda pueden expresarse con palabras:

Xx xxxx xx xxxxxxx
xxxx xxxx xx xx xxxx
[...]
Xx xxx xxxxxxx xxx Amor.

(Decidí quedarme sin lo superfluo,
Y advertí que se mantiene siempre tu presencia)”

Aquí obviaste lo superfluo, como bien dices, limpiaste todo lo que sobraba y te encontraste con el amor. ¿Acaso no es eso la poesía?, ¿limpiar las palabras y dejar solo lo que no sobra? “No la toques ya más, que así es la rosa”, dijo Juan Ramón, por eso deja a la poesía tal cual, no le pongas nada más que eso.

Ahí es donde pierde algo el primer poema Improvisación de los posibles, porque la rosa está rodeada de elementos que acaso sobren y que le impidan respirar, por eso, deja que se huela la poesía que tiene tu poema:

“[...]
Por si yo cobijo mi carne en la tuya
y quiera ser más parte de ti que de la mía
[…]
Por si acaso, efímero destino,
nada de esto ocurre, pronto o más tarde,
me consuelo con un beso que venga a sacarme
de la incomprensión del destierro de tu presencia...

Y hay poesía en “Hay”, poesía marcada por un ritmo de repetición que ayuda al lector a meterse en el poema, con un magnífico final (cosa que se repite en este poemario):

“[…]
Hay, presiento que es cierto, un perfume tuyo cerca de mí,
Hay, por razones obvias, una razón para escribir este poema.
Hay dolores, inconfesables, que nunca se curan,
y hay una eternidad entera para contarlos.”

Junto al verso largo que vimos en los dos primeros poemas, buscas el corto en el poema extenso en Rostro de ti. Nos invitas a él con un magnífico comienzo:

Calidoscopio,
de impresiones futuras,
eres
un solo rostro
al que doy forma”

Y, al tiempo que tropezamos con alguna palabra de difícil lectura, vemos cómo la poesía fluye por sí sola hasta llegar a un final limpio y mirando al futuro:

“¿Acaso te abruma
el lecho sonriente,
el estímulo amado, la noche
en la que encontrarás
de nuevo, ya con suerte,
y dejarás esquivo
aquel espejo que ocultaste
en la bruma de la memoria?
[…]
Una flor que desvela
el matiz de la oliva
suave silencio enmascarado,
trinchera que fabricas
en un equivocado cadalso.
[…]
Quede así tu rostro
liberado del amargo fallo
en el que creíste plena,
tildada de colores,
con el que has de vencer
al quebranto de los días.”

Fugas es un calidoscopio poético de momentos, un pequeño álbum fotográfico que, a buen seguro, tienes lleno de poemas que no han sido futuros, pero que pueden aún parir otro buen momento de poesía:

“Una orgía de carpe dies
llena este mundo de quimeras rotas”

De lo mejor que te he leído es Aquí tienes al hombre, porque sale sin tropiezos, ya que la poesía de este poema no está tanto en la palabra como en el mensaje y en la sensación que quieres transmitir. En este poemas, te tiras boca arriba encima de la mesa y entonces te tenemos a ti, a tus sentimientos desnudos, a tu sinceridad, sin muro, creativo con el triple neologismo “estercolerizado” (de estercolero, de terco, de cólera):

“[...]
Desolado, traicionado por su propia suerte
Vapuleado, extraño, indefenso,
estercolerizado.
[...]
Aquí tienes al condenado,
el que se arropa con la poesía de Whitman,
[…]”

Magnífico, eso de arroparse con algo tan humilde como la poesía (igual la novela, que es más extensa, podría dar más calor). Y para más claridad, el final, que a modo de solución, desnuda tus intenciones, si no estaban aún claras:

“[...]
Roto al igual que todos sus días,
esclavo de las estaciones,
perdido, inexistente aún entre sombras
en el imperio despiadado de las letras.”

El poema Pretensiones no es sino el pretérito con futuro, las ilusiones y los deseos, lo pasado pero no conformado. A modo de letanía poética en 15 estrofas, recuerdas y a la vez sueñas :

Pretensiones

… del amor,
tan efímero y esquivo
que desaparece tras la noche
de los pecados inventados.

… de filósofo,
adivinador de lo efímero,
contratista de dudas,
y comercial de silencios.

Embrión y Deseo son dos ejercicios poéticos con más acierto en el fondo que en la forma. Embrión mira atrás, Deseo, adelante.

“No bastaba la luz de tu presencia
para hacer tu estribillo un cancionero
[...]”

“[...]
Se venzan mis dudas sobre la escarcha
del fresco tiempo futuro, cercana
fecha que cante con valor tu jarcha.”

No les hace falta a estos poemas ser sonetos, aunque como ejercicio poético ayudará a domar el verso libérrimo de algunos otros poemas como los primeros.



Tu poesía es la de Escribí, poema que casi se pierde en la contraportada. En este tipo de poema te desenvuelves con holgura. Poema limpio, desnudo y escrito en tres momentos: Escribí, Imaginé y Retorné, poema que dejo como final... y a la vez principio del resto de tu poesía... sin pre-'s y con futuro. No dejes de buscar la poesía, solo la poesía... lo demás sobra.

Escribí
con el pincel del tiempo
metáforas en el aire
que persiguieron las nubes
y acabaron en los mares de la luna.

Imaginé
ser cierto entre brumas infantiles
en frontera de acuosos lechos
con la felicidad insatisfecha.
Retorné
hasta tus ojos
y pude ver al fin la vida entera”.


JAVIER CARMONA.


miércoles, 28 de septiembre de 2011

"La música de las horas" de Ana Castillo, se presenta en Madrid

Ediciones Vitruvio

Tiene el gusto de invitarle a la presentación del libro:

"La música de las horas"

de Ana María Castillo Moreno

Ana Mª Castillo Moreno nació en Berlanga (Badajoz) en 1961 y reside en Mérida, donde se dedica a la enseñanza. Es autora de los libros: “El despertar de las adelfas”, “Vuelos de eternidad”, “Petra, la noche, tú …”. Aparece en varias antologías.
“La música de las horas” es la realización poética de una voz sutil y llena de claridad que ahonda en la soledad del hombre, en su aislamiento, con el poder de la naturaleza como luz de fondo.


Intervienen: Emilio Porta, Pablo Méndez y la autora

Viernes, 30 de septiembre a las 20 horas

Café Comercial (Rincón de Don Antonio) Glorieta de Bilbao, nº 7 (Madrid)

lunes, 26 de septiembre de 2011

LA MÚSICA DE LAS HORAS


El pasado sábado día 24 inauguramos la temporada de tertulias de Gallos Quiebran Albores, que como en años anteriores se vienen celebrando en la Biblioteca Nacional Jesús Delgado Valhondo.
En esta primera tertulia tuvimos la ocasión de disfrutar de los poemas del libro “La música de las horas” de nuestra compañera tertuliana Ana Castillo.

Como por suerte yo he podido disfrutar de la lectura del libro al que hago referencia, creo pertinente adjuntar a esta noticia el comentario que en su día realicé sobre el mismo.



<<<<<<<<<<<<<<La música de las horas>>>>>>>>>>>>>>

Hoy he pasado una tarde agradable con la lectura de esta Música de las horas de mi amiga Ana al tiempo que escuchaba de fondo música sinfónica.

Nada me importaría desgranar el poemario y comentar uno a uno los poemas que lo forman, pero se alargaría en exceso este comentario, por lo que voy a glosar algunos poemas tomados al azar.

En la lectura del poemario y en su esmerada poética se aprecia el tiempo dedicado a pulirlo, a hacerlo atractivo, comprensible, lo que origina la falsa sensación de que el mismo ha surgido casi sin esfuerzo, de un solo trazo; nada más lejos de la realidad, pues cada palabra, cada verso, están situados en el lugar que le corresponde, no sobra nada, nada se echa en falta.

Es curioso comprobar que, aunque el libro esta dividido en tres partes, se puede comenzar su lectura escogiendo un poema al azar y continuar hasta el principio, principiando por el final sin que por ello se pierda el hilo.

El primer poema, “Búsqueda”, perfectamente podría haber servido como epílogo del poemario, ya que resume con nitidez, desde mi punto de vista, la eterna pregunta. Venimos del beso, de la caricia, del amor, del bello espacio. Somos apenas un suspiro, savia insegura y como tal, vamos por la tierra buscando la idoneidad de un corazón afín donde arraigarnos a través del beso, la caricia, y el amor.
En el poema “Habitando desiertos” se nos muestra cómo el creador no cesa en la búsqueda del poema, aunque duerma no está dormido, se mantiene en vigilia instintiva, angustiosa y constantemente, consiguiendo incluso en estado de obnubilación versos tan certeros como los de este poema.

Aquí, en “Vértigo”, un ser colmado de dudas está buscando una mano, una palabra que le saque de la incertidumbre, de la espera, aunque en el fondo sabe que el camino que desea encontrar está en su interior y sólo él puede transitar por sus márgenes.

En estos versos del poema “Ausente” la poeta se atreve a indagar en lo más profundo del deseo, quiere traer hasta si misma la imagen ya casi olvidada de una época en la que fue dichosa, de la que apenas queda un sutil recuerdo, una vana sombra; aún así no pierde la esperanza de ponerle nombre a ese deseo. El penúltimo verso de este poema me recuerda “Al niño yuntero”.




Qué agradable es la espera cuando la espera es “Certeza”, cuando el tiempo transcurre en el reloj del gozo y se intuye que las horas se acercan a los labios como un bando de aves se aproxima hasta el tálamo de los árboles para saciar la dicha. Que agradable es la espera cuando los sentidos captan la sinfonía de las horas envuelta en el aliento de la certeza plena, cuando los dedos casi palpan los cercanos destellos que envolverán el cuerpo.

He de ser honesto, el poema “Encuentro” no ha sido escogido al azar, fue el primero que leí del libro y me cautivó. Hay infinidades de formas de describir un encuentro, pero esta me parece exquisita por sensual y cercana, describe cómo lo celestial, lo sublime, lo idealizado baja por la yedra del deseo a la fuente del placer con la consciente intención de hacerse humano.
Hace poco leí el cuento infantil “Cristal” de mi amiga Mamen Tamayo, en el que a través de una gota de agua iba explicando el trascurrir de la vida, con sus avatares y sus contradicciones; es curioso como se puede contar un asunto tan complejo desde la perspectiva de una gota de agua, claro que también lo hizo magistralmente Jorge Manrique en las Coplas por la muerte de su padre y más sencillamente León Felipe en Como tú.

En La música de las horas Ana nos hace más que partícipes, yo diría protagonistas, de este camino íntimo, de esta búsqueda interior, comenzando desde la soledad más profunda, nos va invitando a avanzar por el libro verso a verso, desde la perspectiva de una historia de amor, consiguiendo que los poemas nos lleguen sostenidos en un soplo de aire, suspendidos como una pluma quedaría flotando entre dos notas de un pentagrama de humo.


Fotos Eladio Méndez.